Gomasio o sal de sésamo

Gomasio o sal de sésamo
Esta receta contiene sésamo
Puntuación:
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas
6 votos
Tiempo de preparación
5 minutos
Número de raciones
1 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

Hoy os vamos a hablar de un maravilloso condimento muy usado en Japón que no debería faltar en vuestras cocinas. Se trata del gomasio (gomashio), una combinación muy nutritiva de sésamo (goma) y sal marina (shio). La proporción de ambos ingredientes depende un poco de vuestros gustos, pero generalmente suele ser 1 medida de sal para entre 5-15 de sésamo.  Y hecho en casa nos saldrá mucho más barato que comprado en herbolarios.

En la alimentación macrobiótica muelen la sal y el sésamo, ligeramente tostado, en un suribachi, un tipo de mortero de cerámica con estrías en el interior. Estas estrías facilitan el proceso al “atrapar” las semillas, que se chafan más fácilmente con la mano de mortero. Podéis usar un mortero si queréis, pero sirven también un molinillo de café o la picadora que viene con algunas batidoras.

Si queréis incluir más semillas en vuestra alimentación, echad un vistazo al pudin de chía con horchata y fresas. Un desayuno, postre o merienda delicioso.

Beneficios del gomasio (y el sésamo)

Este alimento permite disminuir el consumo de sal a la vez que aumentamos la ingesta de otros nutrientes. Por eso es estupendo si tienes la tensión alta. Pero no solo eso. El sésamo es una semilla estupenda. Es rico en vitamina A y del grupo B, ácidos grasos omega 6 y omega 9. Contiene mucho más calcio que la leche de vaca, y es de más fácil absorción.

Proporciona también cinc, magnesio, lecitina y fósforo. Todos estos minerales ayudan a los músculos y garantizan el buen funcionamiento  del sistema nervioso. Por eso es muy recomendable en etapas de crecimiento y durante la menopausia, o después de un esfuerzo físico.

¿Tienes problemas para conciliar el sueño? Pues el sésamo también puede ayudarte con eso. Esta semilla contiene triptófano (al igual que los anacardos, almendras, plátanos o garbanzos), que puede aumentar los niveles de serotonina, el neurotransmisor precursor de la melatonina. También el magnesio colabora en esta función.

Otra estupenda manera de consumir esta semilla es en forma de tahini casero, o de leche vegetal, que podéis hacer con sésamo crudo o tostado, blanco o negro.

También es importante que uséis una sal de calidad, y no una sal refinada, como os explicábamos en la receta de los huevos revueltos veganos. La sal rosa del Himalaya es mi favorita. Tiene más de 80 minerales, uno de ellos el cloruro de sodio. Ayuda a equilibrar los electrolitos, evitar la retención de líquidos y prevenir los calambres musculares.

Cómo hacer gomasio:

Lo ideal es comprar sésamo crudo. Si lo queremos tostado lo pondremos unos minutos en la sartén, pero sin pasarnos, para conservar al máximo los nutrientes, que se destruyen con el calor.

  1. Introducimos en el molinillo, picadora o mortero, los ingredientes. Trituramos unos segundos. Si nos pasamos, las semillas empezarán a soltar sus aceites y acabaremos haciendo tahini.
  2. Lo guardamos en un tarro de cristal, donde durará meses. Si es verano, mejor a la nevera para que no se enrancie.

Podemos saborizar nuestro gomasio o sal de sésamo con diferentes especias o hierbas para darle otros sabores. Con tomillo y orégano tendremos un sabor provenzal, y con cúrcuma y pimienta un gomasio dorado con todos los beneficios de este superalimento.

Podemos usar el gomasio en cremas de verduras, tostadas, ensaladas… Te sugerimos la ensalada de arroz integral o la ensalada de garbanzos Thai. La crema de maíz y leche de coco, o la crema de apionabo con manzana (con caldo de verduras y aceite de oliva en lugar de mantequilla). Sobre unas tostadas con hummus de remolacha o hummus de guisantes y menta.

Corred a por sésamo y haced gomasio. ¡Se lo pondréis a TODO!

Marta Caballero

Marta es, oficialmente, graduada en Periodismo, pero la cocina vegana y saludable es lo que de verdad le gusta y a lo que se ha dedicado durante los últimos años.
Disfruta mucho veganizando recetas, aprendiendo sobre nutrición y experimentando en la cocina con sabores, texturas, colores…
Otras de sus grandes aficiones son la música (a ser posible en directo), los viajes y los libros.