Crema de alcachofas

Crema de alcachofas
Puntuación:
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26 votos
Tiempo de preparación
40 minutos
Número de raciones
4 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

Os vamos a enseñar cómo hacer una riquísima crema de alcachofas. Una sopa que se puede consumir tanto fría, como caliente, y viene genial para cualquier época del año.

Tendréis mucha facilidad a la hora de encontrar esta hortaliza en el supermercado, ya que hay prácticamente los 365 días, aunque la mejor temporada para consumirla es durante el otoño y la primavera.

Todos conocéis esta hortaliza, y es que se puede realizar multitud de recetas con ellas. Lo mejor de todo es que se pueden aprovechar y comer todas sus partes. Se podrían consumir un pelín hervidas con vinagreta, fritas, en algún estofado o sopa, al horno, a la parrilla… y de todas las maneras que se os pueda ocurrir.

En nuestro caso hemos decidido hacer una crema muy ligera y apetitosa, vamos con ella:

Os recomendamos que manipuléis las alcachofas con unos guantes ya que manchan mucho las manos, y luego es muy complicado quitarlo por completo.

Cómo hacer crema de alcachofas:

  1. Lo primero que hay que hacer es llenar una cacerola de agua, y agregarle unas hojitas de perejil.
  2. Seguiremos limpiando bien las alcachofas. Para ello les daremos un agua, y les iremos quitando hojas hasta llegar a las más blanquecinas. En cuanto vayamos terminando con cada alcachofa, las iremos agregando a la olla. El perejil evitará que se oxiden y se vuelvan negras. Al final de la receta os enseñaremos unos pequeños trucos para evitar que esta hortaliza se ennegrezca.
  3. A continuación, pelaremos las patatas, y las cortamos en cuatro o seis trocitos. Por último, lavamos los puerros y les quitamos la parte más verde, el resto procederemos a cortarlo.
  4. Seguidamente colocamos en el fuego la cacerola de las alcachofas hasta que empiece a hervir. Dejamos que cuezan hasta que se hayan ablandado.

    Podemos dejar el perejil dentro, o bien quitarlo. Eso ya depende del gusto de cada uno

  5. Mientras se van cociendo las alcachofas, cogemos otra olla y le echamos un chorrito de aceite de oliva, esto equivale más o menos a 2 cucharadas soperas. En cuanto esté caliente le agregamos los puerros cortados y las patatas. Pochamos durante unos 3 o 4 minutos. Reservamos el agua de las alcachofas hasta el final de la receta.
  6. Calentamos medio litro de agua, y lo incorporamos en la olla del puerro y la patata, hasta cubrir la verdura.

    Para darle más sabor podríamos echarle al agua un caldo de verduras, o de pollo. Elegís vosotros

  7. Dejamos hervir hasta que se hayan ablandado, seguidamente le echamos las alcachofas, y bajamos un poco el fuego. Tapamos la cacerola. Dejamos cocer durante 10 minutos.
  8. Pasado el tiempo retiramos la olla del fuego, y agregamos su contenido al vaso de la batidora. Trituramos todo bien, hasta que no quede ningún trozo entero. Salpimentamos al gusto.
  9. Posteriormente pasaremos la crema de alcachofas por un chino…

Y os preguntaréis ¿Qué es un chino? Es como un embudo con pequeñísimos agujeritos que impiden que se cuele ningún trozo. Se utiliza para que las cremas o sopas queden lo más finas posibles. Este utensilio es similar a un pasapuré, la diferencia es que deja las sopas mucho más finas, ligeras…

¡Ya tenemos nuestra riquísima crema de alcachofas!

Si os ha quedado muy espesa os recomendamos que le echéis un poquito del agua en el que han cocido las alcachofas.

¿Qué hacer para que no se oxiden las alcachofas?

Hay diferentes alternativas para evitar que las alcachofas se ennegrezcan antes de tiempo:

  • Podemos hacer lo que ya hemos explicado al principio de la receta. Según las vayamos pelando las incorporamos a un recipiente con agua y un manojo de perejil. El perejil es antioxidante.
  • Otra opción, es frotar un limón a las alcachofas, o bien agregarle unas gotas de su zumo a un recipiente con agua. El problema es que en este caso, es posible que la hortaliza coja algo de gusto del limón, y altere el sabor de nuestra receta.
  • También podríamos agregarle un poco de harina al agua donde se vayan a cocer las alcachofas. Con esta alternativa la hortaliza no absorbe ningún sabor, pero puede que se ennegrezcan un poco por alguna parte.
  • Nosotras creemos que la más eficaz, y por supuesto la que preferimos es la del perejil.

Beneficios de las alcachofas:

Estas hortalizas tienen multitud de propiedades y vitaminas favorables para la salud, y nuestro organismo. Ayuda a combatir la retención de líquidos, y el colesterol. Colabora a evitar el estreñimiento, y a aliviar la acidez estomacal. Se utilizan mucho cuando nos ponemos a dieta ya que por su alto contenido en fibra ayuda a vigilar el apetito.

Esperamos que os haya gustado la receta. Podéis compartir con nosotras cómo os han salido subiendo una foto a las redes sociales con el hashtag #crujienteyaldente

Información nutricional

Por cada 100 gramos esta receta contiene:

46
Energía (Kcal)
5
Hidratos de carbono (g)
40
Grasas totales (g)
1,47
Proteínas (g)
3,53
Fibra (g)

*La información nutricional facilitada ha sido elaborada por la dietista-nutricionista Bárbara Hernández Rodríguez. Los valores nutricionales de cada receta pueden variar en función de las cantidades de los ingredientes, el modo de preparación así como las fuentes de aprovisionamiento.

Cantidad por 100 gramos
Calorías 46 Kcal
Grasas totales 40 g
Ácidos grasos saturados 0,21 g
Ácidos grasos poliinsaturados 0,16 g
Ácidos grasos monoinsaturados 0,97 g
Colesterol 0 mg
Sodio 47,7 mg
Hidratos de carbono 5 g
Fibra 3,53 g
Azúcares 1,36 g
Proteínas 1,47 g

*La información nutricional facilitada ha sido elaborada por la dietista-nutricionista Bárbara Hernández Rodríguez. Los valores nutricionales de cada receta pueden variar en función de las cantidades de los ingredientes, el modo de preparación así como las fuentes de aprovisionamiento.

Yael Nadelar

Graduada en periodismo y comunicación audiovisual, Yael Nadelar es una apasionada de la cocina, especialmente de los postres y dulces.
Amante de los niños y la música, aprovecha cualquier ocasión para viajar y conocer nuevos lugares y culturas, aprendiendo siempre de las costumbres de cada país, importando en su cocina estos conocimientos.