Ajoblanco malagueño

Ajoblanco malagueño
Esta receta contiene frutos de cáscara
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Tiempo de preparación
30 minutos
Número de raciones
3 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

Hoy vamos a hacer una receta tradicional de la cocina andaluza. Vamos a preparar una sopa fría menos común que el popular gazpacho, pero con un sabor y una textura tan única como la del salmorejo. En esta ocasión cambiamos el rojo por el blanco para preparar un ajoblanco, también escrito ajo blanco.

Preparación de las almendras:

Antes de nada, debemos poner a punto las almendras. Tenemos que comprobar si hemos cogido unas almendras con cáscara o sin ella. Las necesitamos al natural, sin cáscara, pero si la tiene, ¡no pasa nada! Os vamos a desvelar cómo pelar almendras de forma fácil, un trucazo:

  1. Cogemos una cacerola, la llenamos de agua, y la llevamos a ebullición.
  2. En cuanto rompa a hervir echamos las almendras. Esperamos unos 30 – 50 segundos y colamos. ¡Aunque, podemos hacerlo más sencillo! Cogemos un colador grande y vertemos las almendras en él para sumergirlas el tiempo requerido.
  3. Colocamos papel de cocina sobre una bandeja normal que tengamos en la cocina, y esparcimos las almendras. De esta manera se enfriarán rápidamente para poder pelarlas.
  4. Vamos cogiendo de una en una las almendras y suavemente le damos uno pellizco apretando los dedos, con cuidado, ¡que no salga volando!

Debemos ser algo ágiles en este paso para que no se enfríen por completo antes de terminar de pelarlas. Si nos pasa la piel se volverá a endurecer y deberemos repetir el proceso. Aunque con la técnica del colador podemos ir preparándolas poquito a poco para que nos dé tiempo.

Cómo hacer ajoblanco malagueño:

  1. Una vez tengamos las almendras al natural prepararemos la miga de pan. Para ello cogemos un pan del día anterior, o del mismo día, no importa, y le retiramos la miga.
  2. Si la miga está muy dura, la meteremos en un recipiente con agua, reservamos.
  3. Seguidamente pelamos los dientes de ajo, y les quitamos la raíz para que no nos repita luego. Si queréis que vuestro ajoblanco no tenga ese saborcito final a ajo utilizaremos tan sólo uno, o incluso medio. Iremos probando hasta obtener el sabor deseado.
  4. A continuación, echamos en el vaso de un triturador de alimentos las almendras peladas, los dientes de ajo, y un buen chorrito de aceite de oliva.
  5. Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea. Tened en cuenta que no tiene que quedar ni un grumo, por lo que dejad que el robot de cocina trabaje por nosotros.
  6. En cuanto tengamos nuestra mezcla vertemos las migas de pan sin escurrir, una cucharadita de postre de sal, otra de pimienta (opcional), y una cucharada de vinagre.
  7. Volvemos a triturar de 3 a 4 minutos, y probamos. Rectificamos tanto el punto de sal, como el del aceite y el vinagre.
  8. Una vez tengamos el sabor y la textura idónea, lo echaremos en un recipiente y al frigorífico durante al menos 3 -4 horas.

Si os ha quedado demasiado espeso le añadimos un poquito de agua, y volvemos a triturar para que se mezcle bien. Paramos el robot volvemos a mirar la textura, y si hace falta echamos un pelín más. Os aconsejo ir añadiendo el agua poquito a poquito, ya que es fácil arreglar una textura densa, pero, es algo más complicado arreglar una demasiado líquida. Mentira, es bastante fácil, agregando más miga de pan, pero tened en cuenta que también aporta sabor y no queremos obtener una sopa de pan, ¿verdad?

Emplatado del ajoblanco o gazpacho blanco:

Es imprescindible que el ajoblanco malagueño esté bien fresquito a la hora de servirlo. También es importante que pase unas cuantas horas en el frigorífico para que el sabor de los ingredientes se concentre, y se potencie. Podemos servir esta deliciosa sopa fría de diferentes maneras:

  1. Pelamos unas cuantas uvas blancas, les quitamos las pepitas, y las ensartamos en unos palitos de madera. Servimos el ajoblanco en un cuenco y posamos la brocheta de uvas por encima.
  2. También podemos cortar las uvas en trocitos y servirlo a modo de tropezones.
  3. Otra opción es exprimir, o triturar las uvas para conseguir su zumo que colaremos. Podemos mezclarlo directamente con el ajo blanco, o si estáis en modo creativo, mezclarlo con un poquito de aceite en un biberón, y servirlo con la brocheta y unas gotas de aceite alrededor.

¡Listo! Qué fácil ha sido preparar el ajoblanco, ¿a que sí? ¡A disfrutar!

Yael Nadelar

Graduada en periodismo y comunicación audiovisual, Yael Nadelar es una apasionada de la cocina, especialmente de los postres y dulces.
Amante de los niños y la música, aprovecha cualquier ocasión para viajar y conocer nuevos lugares y culturas, aprendiendo siempre de las costumbres de cada país, importando en su cocina estos conocimientos.