Patatas bravas

Patatas bravas
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Tiempo de preparación
30 minutos
Número de raciones
2 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

  • 3 patatas grandes
  • 1 cebolla
  • 1/2 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharada de pimentón picante
  • 2 cucharadas de harina
  • 1/2 litro de caldo de pollo
  • Sal
  • Aceite de girasol

Las patatas bravas son una de las tapas más populares de España, sobre todo en Madrid, de donde son originarias. Muchos bares se rifan el título de las mejores bravas, habiendo incluso cadenas que se dedican solo a este plato.

El secreto de unas buenas patatas bravas está, como no, en la salsa. Y si sois de Madrid seguro que conocéis las famosísimas patatas bravas de La Ardosa, o de Las Bravas.

Casi todos pensáis que la salsa brava está hecha a base de tomate… pero no. ¡No lleva nada de tomate! Es cierto que algunos bares nos ponen tomate algo especiado, o incluso ketchup picante, y nos lo venden como bravas. Pero eso no se parece ni de lejos a la auténtica salsa de las míticas patatas bravas.

La salsa tradicional se hace a base de cebolla, pimentón dulce y picante (de ahí lo bravo) harina y caldo de pollo.

Si sois tan patateros como nosotros, no dudes en probar estas deliciosas patatas gajo con ajo y parmesano, y estas facilísimas patatas hasselback.

¡Manos a la salsa cocinillas!

Cómo hacer patatas bravas caseras:

Primero vamos a hacer la salsa, y después pasaremos a las patatas.

Cómo hacer salsa brava casera:

  1. Lo primero que vamos a hacer es pelar la cebolla y cortarla en juliana.
  2. Elegimos un cazo mas bien pequeño pero alto, y echamos un chorro generoso de aceite de oliva.
  3. Lo ponemos a fuego medio y sofreímos la cebolla ¡Sin dejar que se tueste!
  4. Bajamos un poco el fuego y echamos la media cucharada de pimentón dulce, y la cucharada de pimentón picante. Movemos bien con una cuchara de madera. Cuidado porque el pimentón se quema muy rápido, y al quemarse deja un sabor amargo muy malo. Bajamos algo más el fuego si fuera necesario.
  5. Después añadimos dos cucharadas de harina, y movemos bien todo. Dejamos un par de minutos, para que la harina no sepa a crudo, mientras vamos removiendo constantemente.
  6. Después empezaremos a añadir el caldo de pollo caliente, pero de poco a poco, como si estuviéramos haciendo una bechamel. Así evitamos que se formen grumos. Vamos añadiendo caldo y removiendo, hasta agotar el medio litro de caldo.
  7. Luego, dejamos unos 10 minutos para que espese un poco, siempre moviendo para que no se pegue.
  8. Cuando ya está hecha, trituramos con la batidora para integrar la cebolla.
  9. Por último, colamos la salsa.

Cómo hacer las patatas:

  1. Primero, pelamos las patatas con un pelador.
  2. Sobre una tabla, cortamos las patatas en dados, de manera irregular. Así tendrá esa forma típica de los bares. No hagáis los trozos muy pequeños, es mejor que sean más bien grandes, así nos quedará la patata más tierna por dentro, y crujiente por fuera.
  3. Tenemos que freír las patatas en abundante aceite. Si tenemos freidora, perfecto, las freímos en la freidora. Sino, el truco está en freírlas en una olla, pequeña y profunda.
  4. Pondremos unos 3 dedos de aceite de girasol, a fuego fuerte.
  5. Cuando el aceite esté caliente, echamos las patatas con cuidado de no quemarnos.
  6. Debemos freírlas aproximadamente 10 minutos, o hasta que se empiecen a dorar.
  7. Cuando estén hechas, las sacamos y colocamos sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.
  8. Les ponemos un pellizco de sal, y… listas para servir.

Vertemos un poco de nuestra maravillosa salsa brava tradicional por encima de las patatas fritas, y ya tenemos el aperitivo perfecto.

Si tenéis algo más de tiempo y os gustan las patatas fritas extra crujientes atentos al truco:

  1. En cuanto el aceite esté caliente echamos las patatas cortadas.
  2. Cuando observemos que se van haciendo, y ablandando, las sacamos con la ayuda de una espumadera. Retiramos la cacerola del fuego ¡Sin tirar el aceite!
  3. Las colocamos sobre un plato con papel de cocina para que absorba todo el aceite sobrante.
  4. En cuanto se hayan enfriado un poco volvemos a poner la cacerola cobre un fuego fuerte, y volvemos a freír cuando esté caliente el aceite.
  5. Una vez se empiecen a dorar, las sacamos, y las colocamos sobre papel de cocina.
  6. Les espolvoreamos con un poquito de sal, y listo.

Elena Gimeno

Elena se licenció en historia del arte y después se especializó en fotografía. Se define como: fotógrafa, amante de la cocina y viajera empedernida.
Ahora dedica buena parte del año a viajar por el mundo y unir las tres facetas.