Helado de oreo

Helado de oreo
Esta receta contiene lactosa
Puntuación:
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3 votos
Tiempo de preparación
10 minutos
Número de raciones
5 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

Hoy vamos a preparar helado de oreo en casa en menos de 10 minutos, y sin necesidad de tener heladera.

Lo que más tiempo requiere es la refrigeración, pero, podemos disfrutar en la piscina o en la playa mientras va cogiendo forma este delicioso postre.

Es recomendable que, antes de ponernos a hacer helado de oreo, preparemos todos los ingredientes pesados y separados en diferentes recipientes para tenerlos a mano a la hora de necesitarlos. Esto recibe el nombre de mise en place.

Metemos el cuenco que vayamos a utilizar en el congelador la noche anterior o unas horas antes de ponernos manos a la obra, e incluimos las galletas oreo en una bolsa con cierre hermético.

Para hacer nuestro helado de oreo casero le vamos a añadir azúcar invertido para que no se cristalice el helado y frene su congelación así quedará más suave.

Este efecto también se puede conseguir mediante ingredientes como por ejemplo sirope, jarabe de arce, o miel, pero este último aporta un sabor, para nuestro gusto, demasiado intenso, por lo que recomendamos utilizar preferiblemente jarabe de arce o azúcar invertido.

También podemos conseguir este efecto de manera involuntaria agregando por ejemplo unas gotas de zumo de limón. La mezcla de azúcar y el ácido del limón provocaría el mismo efecto que el azúcar invertido.

Cómo hacer helado de oreo casero:

  1. Lo más importante para empezar esta deliciosa y refrescante receta es que el cuenco esté bien frío. Si lo habéis metido en el congelador la noche anterior o unas horas antes, no habrá ningún problema.
  2. Metemos la nata líquida en el cuenco y la montamos con la ayuda de unas varillas eléctricas, o unas manuales. Os recomiendo que utilicéis unas eléctricas ya que invertiréis infinitamente menos tiempo y esfuerzo. En este paso tardaremos aproximadamente 3 – 4 minutos.
  3. Una vez observemos que se van formando como una especie de picos dejamos las varillas, y agregamos el sirope de arce y la leche condensada. Iremos añadiremos la leche condensada muy poco a poco mientras vamos mezclando con movimientos envolventes utilizando una espátula de silicona. Es importante remover de esta manera para que la nata no pierda la espumosidad que ha adquirido al montarla, así conseguiremos que quede súper cremoso.
  4. En cuanto veamos que no queda ningún grumo, reservamos.
  5. A continuación, cogemos la bolsa con las oreo y machacamos bien. Podemos emplear un rodillo de amasar, la mano de un mortero, un cucharón, una cuchara, o cualquier utensilio de cocina medianamente resistente.
  6. Cogemos la mezcla reservada y le agregamos las galletas machacadas. Volvemos a coger la espátula de silicona y a remover con movimientos envolventes.
  7. Cuando estén bien integradas cogemos un tupper apto para el congelador, o un molde metálico rectangular de bizcocho y metemos nuestro helado de oreo.
  8. Agarramos el molde y le damos unos golpecitos contra la mesa para que el helado de asiente de manera uniforme por todo el molde. Reservamos.
  9. Ahora ya sólo queda agregarle otras poquitas oreo por encima. Cogemos unas 4 o 5 galletas y las machacamos levemente con un mortero. En cuanto las tengamos listas las agregamos al helado.
  10. Lo metemos en el congelador durante al menos 4 horas. Aunque si no os corre prisa lo dejaremos reposar durante toda la noche.

Con estos sencillos pasos tendremos preparado nuestro helado de oreo sin necesidad de usar una heladera. Si lo habéis dejado durante toda la noche en el congelador lo sacamos 10 minutos antes de consumirlo. Así nos será más sencillo de servir.

Si no le habéis agregado ni azúcar invertido, ni sirope de arce, ni miel, a la hora de congelarlo es conveniente ir removiéndolo cada 30 minutos durante unas 4 o 5 veces, y una vez hayamos terminado le agregamos por encima los trocitos de galleta.

Yael Nadelar

Graduada en periodismo y comunicación audiovisual, Yael Nadelar es una apasionada de la cocina, especialmente de los postres y dulces.
Amante de los niños y la música, aprovecha cualquier ocasión para viajar y conocer nuevos lugares y culturas, aprendiendo siempre de las costumbres de cada país, importando en su cocina estos conocimientos.