Palmeritas saladas de hojaldre con pesto y tomates secos

Palmeritas saladas de hojaldre con pesto y tomates secos
Esta receta contiene frutos de cáscaraEsta receta contiene gluten
Puntuación:
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas
7 votos
Cargando…
Tiempo de preparación
35 minutos
Número de raciones
6 personas
Categoría de la receta

Ingredientes:

¿Quieres sorprender a tus invitados con un aperitivo resultón y sencillo? ¡Estas palmeritas saladas de hojaldre con pesto y tomates secos son lo que buscas! Esta versión es vegana y puedes hacerla también sin gluten ya que en algunos supermercados venden masas aptas para celíacos.

Si tienes hojaldre en el congelador verás que en muy poco tiempo podrás tener listo un sabroso y original aperitivo, con el que no necesitas mucha previsión.

Si te gustan este tipo de recetas, y no tienes ninguna restricción alimentaria, no dudes en probar estos facilísimos palitos de hojaldre con parmesano, y estas piruletas de hojaldre con jamón y queso. ¡Encantarán!

Ahora sí… ¡Manos a la masa!

Cómo hacer palmeritas saladas de hojaldre con pesto:

  1. Primero haremos el pesto vegano rápido. Introducimos en un robot de cocina la albahaca, las espinacas, el fruto seco que elijamos, el ajo, la levadura de cerveza (le dará el regustillo a parmesano), el aceite y la sal. También podemos optar por hacer un pesto tradicional.
  2. Trituramos hasta que quede bien integrado, y reservamos.
  3. Precalentamos el horno a 220°C.
  4. Estiramos ligeramente la plancha de hojaldre con un rodillo.
  5. Extendemos el pesto de forma generosa por encima, llegando a los bordes, y repartimos los tomates secos previamente picados.
  6. Doblamos los extremos del hojaldre por ambos lados hacia el centro. Siempre con el relleno hacia dentro, hasta que ambos extremos se toquen. ¡No pasa nada si se queda todo un poco pringado!
  7. Cortamos el rulo con un cuchillo afilado en porciones de un dedo de grosor. Saldrán unas 14-16 palmeritas, que probablemente estén chafadas. ¡Don’t panic! En el horno cogerán la forma.
  8. Disponemos las palmeritas con cierta separación entre sí en una bandeja de horno con papel vegetal.
  9. Horneamos según las instrucciones del paquete. Unos 15 minutos aproximadamente.
  10. Cuando estén listas, las dejamos enfriar sobre una rejilla para que queden crujientes.

¡Ya tenemos listas nuestras palmeritas saladas para comer! ¡Qué aproveche!

*Puedes usar hojaldre fresco o congelado, simplemente sigue las instrucciones que indique el paquete.

Ideas para otras palmeritas de hojaldre:

Cualquier masa de sabor neutro es en realidad un lienzo en blanco donde dar rienda suelta a nuestra creatividad y apetencias. ¡Los límites a la hora de cocinar los pones tú!

¿Tienes antojo de algo dulce? Prueba con tu mermelada favorita. Mézclala con un poco de azúcar y canela, o con vainilla, o con crema de cacao, mantequilla de cacahuete u otros frutos secos… Los frutos secos picados para un toque crujiente.

Si lo que te apetece es algo salado puedes mejorar la receta de hoy con un poco de queso feta vegano desmigado. También puedes combinar ese “keso” con mermelada de pimiento o mermelada de tomate. Otra opción sería casi cualquier paté vegetal que te guste, como un paté de champiñones, pesto rojo, tapenade de aceitunas negras…

Puedes usar hierbas aromáticas como romero, tomillo, orégano o perejil. Combinarlas con ajo rallado u otros quesos, veganos o no. Sin olvidar esta deliciosa “sobrasada” vegana. El calabacín y las espinacas son vegetales fáciles de incorporar: las espinacas en crudo y el calabacín en tiras finitas longitudinales.

Y no solo puedes experimentar con los sabores. Puedes darles forma de caracola o hacer cada mitad de un sabor, siempre que combinen entre sí.

¿Y tú con qué mezcla de sabores te quedas?

Marta Caballero

Marta es, oficialmente, graduada en Periodismo, pero la cocina vegana y saludable es lo que de verdad le gusta y a lo que se ha dedicado durante los últimos años.
Disfruta mucho veganizando recetas, aprendiendo sobre nutrición y experimentando en la cocina con sabores, texturas, colores…
Otras de sus grandes aficiones son la música (a ser posible en directo), los viajes y los libros.