Sí, tú puedes

Sí, tú puedes

En situación

Que no, que no tienes que hacer dieta. Las dietas no adelgazan. Al contrario. Las dietas no te van a llevar al lugar en el que quieres estar realmente. No te vas a pasar la vida comiendo únicamente pepino, desayunando sólo piña o contando puntos. No te engañes. Te quedarás en el mismo peso. E incluso aumentarás. Habrás conseguido justamente el efecto contrario. ¡Vaya…!

Las dietas no adelgazan

Te ves y estás recuperando esos kilos que perdiste. Tu nuevo propósito empieza ahora en septiembre o, si no, comenzará el 1 de enero. Te apuntarás al gimnasio. Intentarás comer mejor. Por las noches quitarás el pan. Adiós al tinto de verano. A los dulces y otros.

Hasta nunca a los aperitivos. Y empieza septiembre, y no sólo habrás mantenido el peso en el que estabas (o incluso engordado más kilos), sino que estarás de mal humor, infeliz. Te dirás a ti mismo que no puedes seguir así. “Tienes que hacer dieta”.

Y empiezas septiembre de mal humor

Y así es. Te pones a dieta. Esa dieta que te han dicho, que has leído, que te han recomendado. Y no sabes el error que estás cometiendo… Pero no has fracasado. Uno nunca fracasa. Uno aprende.

Amor-odio

Te convences de que puedes hacerlo, de que dejarás el chocolate, el queso, los tacos, las patatas fritas y todos esos alimentos que tanto te gustan. Te armas de fuerza de voluntad. Te los prohíbes. De sopetón.

Pero, los ves y, literalmente, los amas.

Te los quieres comer todos. Sin embargo, también los odias, porque crees que te engordan, que ellos son el problema. Pero no debes sucumbir a sus encantos y comértelos. Te has prometido a ti mismo no caer en la tentación. El nuevo curso promete, y septiembre es mes de propósitos.

Pasado un tiempo, caes. Caes en ellos, te atiborras. Porque hacía tiempo que no los comías. Y te sientas bien por consumirlos porque los echabas de menos. Un verdadero placer. Pero lo haces más de la cuenta. Te has pasado de cantidad y lo sabes. Y vuelves a sentirte mal.

Y así empieza de nuevo el ciclo en el que, desde ese estado, vuelves a “ponerte a dieta”.  A comer a base de brócoli, a cenar un triste filete de pollo a la plancha y a echar de menos todos los alimentos que has dejado de lado. Y sabes bien lo aburrido que es comer de ese modo.

No reflexionas, vuelves a alimentarte igual de mal que lo hacías antes, te sientes estancado, no avanzas. Y repites el proceso. Te ves igual, no te sientes mejor. Vuelves a hacer dieta. Una y otra vez. Año nuevo tras año nuevo, lunes tras lunes, verano tras verano, septiembre tras septiembre, propósito tras propósito… que nunca llega a cumplirse.

Para siempre y poco a poco

Las dietas no funcionan justamente por eso, porque son dietas. No son hábitos, y menos aún, saludables. Ahí está la trampa. Las dietas llevan a pensamientos drásticos y a acciones descabelladas. Llevan a dejar, así porque sí, de consumir alimentos que nos hacen sentir bien. ¿Por qué, para vernos bien o estar saludables, debemos dejar de consumir alimentos que nos gustan?

Los cambios en la alimentación deben ser graduales para que sean duraderos. Poco a poco, eliminando alimentos no tan sanos, incluyendo alimentos más saludables, realizando más ejercicio físico. Paso a paso, sea cual sea tu objetivo. Con ganas, ilusión y conciencia.

Un buen propósito

No es lo mismo una dieta que un plan nutricional personalizado. Cada persona es un mundo, todos somos distintos, con distintos gustos, necesidades y hábitos. Y no, no es lo mismo comer sano que comer pechuga de pollo + brócoli día y noche hasta salirse por las orejas. Hay infinidad de posibilidades de comer sano y rico.

¿Cuántas veces has intentado hacer dieta? ¿Cuántas veces lo has hecho y cuántas veces no has conseguido resultados? ¿Cuál es realmente tu objetivo? ¿Adelgazar? ¿Mejorar tus hábitos? ¿Aumentar tu salud? ¿Cuál es tu verdadero propósito?

Más cerca que ayer

Ni septiembre ni enero son meses de propósitos. Ni siquiera los lunes o los días de sol. Olvídate de todo esto. Agosto, o marzo o noviembre. Cualquier día. Hoy mismo es día de propósito para alcanzar tu meta. Cualquier día es bueno para comenzar a cumplir tu sueño. Tu sueño de sentirte mejor, de mejorar tu rendimiento, de quitarte esos kilitos de encima, de comer mejor, de sentirte orgulloso de tus hábitos.

¿Sabes por qué? Porque llegará el momento en que hayan pasado muchos días y verás resultados. Te darás cuenta de que puedes comer de todo y, a la vez, cumplir tu objetivo. Incluyendo todos esos alimentos que te gustan. Verás que habrán pasado semanas y meses, y serás una persona distinta. Más feliz, más saludable.

Te convertirás en una persona orgullosa de su forma de comer, de sus hábitos, de su nueva vida, sin ideas absurdas y emociones desagradables. Te verás disfrutando de todos los alimentos que nos brinda la naturaleza. Llegará el día en que te sientas orgulloso de sentirte feliz y haber conseguido eso que antes te parecía imposible.

La mejor ayuda

Muchas veces creemos que podemos con todo, nos ponemos un escudo y hacemos ver al mundo que no necesitamos ayuda externa. Pero no es así, como en muchos ámbitos de la vida, una vez alguien me enseñó que hay que reflexionar para saber qué ha sucedido, conocer qué estamos haciendo mal. Y sobre todo, pedir ayuda, pero no cualquiera.

Si quieres cambiar tu estado, tienes que pasar a la acción. Contacta con un buen profesional que te sepa guiar hacia tu objetivo de mejorar tu salud, de perder peso o sea cual sea tu meta. Créeme, habrás invertido en salud y felicidad.

La única verdad. Sí, tú puedes

Prueba a dejar de consumir contenidos, artículos, libros y productos chatarra, que prometen adelgazar 10 kilos en dos días. Eso no es real. Y lo sabes mejor que nadie. Porque lo has vivido en tus propias carnes. No solo perjudicará a tu bolsillo, sino que mermará tu salud. Y dime, siendo realistas, sin salud ¿qué somos?

Y sí, tú puedes. Y quieres. Y debes. Tú eres responsable de tus decisiones y de tus éxitos. Puedes mejorar tu salud, quieres alcanzar esa meta y debes hacerlo. Por ti, por tu bienestar. La felicidad empieza desde dentro. ¿Y qué mejor que comenzando a comer bien? Vivimos en un solo cuerpo, para siempre. Cuídalo. La única persona que va disfrutar de él toda la vida eres tú mismo.

Y recuerda que “aunque las dietas se vistan de seda, dietas se quedan” 😉 Si quieres saber un poco más sobre este tema, consulta este post.

 

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Bárbara Hernández Rodríguez

Dietista-nutricionista titulada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Máster en Seguridad Alimentaria (UCM) y estudiante de Máster en Epidemiología y Salud Pública (VIU). Disfruta de su profesión transmitiendo sus conocimientos con el fin de ayudar a las personas a cumplir sus objetivos y mejorar su salud. Fiel defensora de la educación alimentaria y nutricional como herramienta fundamental para crear hábitos saludables y duraderos. Curiosa y gourmande. Aficionada al baile, al surf y al ejercicio fí

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