¿Qué dieta puedo hacer?

¿Qué dieta puedo hacer?

La operación bikini

Aunque la idea hace referencia a una prenda de baño que sólo usamos las mujeres, no es difícil toparse con hombres que también emplean este concepto para referirse a algo así como “decidir un buen día del año (frecuentemente cercano al verano) y preguntarse “qué dieta puedo hacer” para perder todo el peso corporal posible en tiempo récord y así mejorar la figura”.

En la práctica, este reto consiste en modificar durante un corto período de tiempo algunos malos hábitos y así poder lucir palmito. Dejadme deciros que la intención no es mala, pero conlleva una serie de riesgos que recomiendo conocer.

Los más previsores empiezan la operación bikini en enero con vistas a tener un cuerpo de escándalo pasados los 5 o 6 meses. Luego está el grupo de los más perezosos, los cuales comienzan el reto en marzo e incluso en abril, momento en el que creen que pueden compensar sus malos hábitos arrastrados de todo el año.  Y no podemos olvidarnos de los que se levantan una mañana de finales de mayo, percatándose de manera repentina de que el verano comienza en tan solo 20 días, y haciendo todo lo que está en sus manos con el fin de perder el máximo peso posible para cuando llegue el esperado “momento del bikini”.

¿Cuál de los 3 grupos lo hace bien? ¿Los previsores, los perezosos o los que más postergan la operación bikini? Ninguno.

¿Cómo hacer una buena operación bikini?

¿Cuándo empieza la operación bikini? ¿Y qué dieta es más efectiva para bajar de peso rápido? ¿Nos sirve una dieta a base de avena? ¿Mejor una dieta a base de ensaladas? ¿O una dieta a base de licuados?

Básicamente, y sin rodeos: la operación bikini sirve de parche a una mala alimentación, pero no la corrige. La dieta de la piña, la dieta de la Luna, la de los súper poderosos zumos detox y otras dietas restrictivas y absurdas son protagonistas de esta práctica. Estas dietas rápidas y aburridas prometen ser eficaces, fáciles y exentas de esfuerzos para quienes las lleven a cabo.

¿Cuáles son las consecuencias? Por un lado la ansiedad por el consumo de determinados alimentos derivada de esa restricción de alimentos, por otro lado el famoso efecto rebote y, por último (entre otras) la vuelta al mismo patrón de dieta que teníamos al principio.

Entonces, ¿al final qué habremos conseguido? Nada. ¿Por qué? Porque no estamos tratando el problema desde su origen. Lo único que logra la operación bikini es que al finalizar el período estival volvamos a recuperar el peso e incluso incrementarlo a la misma velocidad que lo perdimos. Las dietas relacionadas con la famosa operación bikini no logran una disminución de la grasa, sino una pérdida de volumen y peso a costa de las proteínas, agua, minerales y glucógeno corporales.

Además, el riesgo principal y más importante de la operación bikini es que no se basa, ni aspira a lograr, ni consigue unos hábitos correctos y duraderos. La operación bikini no tiene que empezar nunca, y si un día comienza, debe durar para toda la vida y no llevarla a cabo de cualquier manera.

Esta práctica no logra conseguir unos hábitos alimentarios adecuados  ni duraderos

¿Y cómo lo hago? ¿Qué dieta puedo hacer?

¿Cuál es la mejor manera de empezar la “operación bikini para toda la vida”? Seamos sinceros. Aquí no hay chisteras, ni conejos, ni milagros. Todos los productos que prometen adelgazar y los batidos détox que dicen eliminar por arte de magia las toxinas malignas de tu intestino son unos engañabobos además de hacerle un flaco favor a tu bolsillo, y haber demostrado muchos de ellos ser hepatotóxicos. Y aquí hago un paréntesis y aprovecho para preguntarme dónde estará la ética de los “supuestos profesionales” que se hacen llamar “profesionales de la nutrición” cuya característica más grave es el desconocimiento de esta ciencia y la irresponsabilidad.

Como dice el refrán: huye del peligro y no caerás en él. Pero este es otro tema.  La clave para una modificación efectiva de nuestras costumbres y para una pérdida de peso sin los riesgos de arriba mencionados consiste en un plan nutricional individual y personalizado acompañado de un correcto seguimiento por parte de un verdadero especialista titulado en nutrición. La educación alimentaria y la incorporación de nuevos hábitos nos llevarán al éxito.

Si un día comienzas la operación bikini, que sea para siempre, pero no de cualquier forma.

¡Todavía estás a tiempo!

Y sí, aún estás a tiempo de realizar la operación bikini, pero la de por vida. Esa que modifica nuestros hábitos para siempre. Esa que promueve un ejercicio físico regular. La que nos conciencia de la existencia de la gran variedad de alimentos REALES de los que disponemos sin limitarnos a un producto “milagroso”. La que tiene en cuenta nuestras circunstancias y preferencias.

Es cierto que reducir el peso y mantenerlo a largo plazo no es un camino de rosas. También es cierto que vivimos rodeados de comida chatarra. Pero la motivación y un buen profesional son piezas clave para ayudarte a lograrlo. Recuerda que uno de los aspectos primordiales de una dieta no está en dejar de comer, y menos aún en consumir productos ineficaces y engañosos.

Hoy es el mejor día para empezar a modificar tus hábitos y ganar en calidad de vida. Comer bien no debe ser algo puntual. El tiempo no espera por nadie, no pospongas tu salud. Los efectos más inmediatos de la postergación son no lograr todos los resultados que deseas y necesitas. Y sobre todo tu bienestar, tanto físico como mental, se verá amenazado.

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Bárbara Hernández Rodríguez

Dietista-nutricionista titulada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Máster en Seguridad Alimentaria (UCM) y estudiante de Máster en Epidemiología y Salud Pública (VIU). Disfruta de su profesión transmitiendo sus conocimientos con el fin de ayudar a las personas a cumplir sus objetivos y mejorar su salud. Fiel defensora de la educación alimentaria y nutricional como herramienta fundamental para crear hábitos saludables y duraderos. Curiosa y gourmande. Aficionada al baile, al surf y al ejercicio físico en general.

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