¿La cerveza engorda?

¿La cerveza engorda?

Empecemos sin mucho rodeo

Lejos de introducir lo típico sobre qué es la cerveza, el proceso de elaboración, los tipos de levaduras empleadas y otros, iré al grano lo antes posible para abordar lo que a muchos verdaderamente importa. Y es lo siguiente: la cerveza engorda… ¿o no?

Protagonista de los aperitivos, de conversaciones con amigos, de comidas familiares y momentos en chiringuitos

Todos sabemos que existen distintos tipos de cerveza según sufra, por ejemplo, un tipo de fermentación u otra. Unas serán más oscuras, otras más claras, con sabor más o menos amargo y, algo muy importante, con mayor o menor contenido de alcohol.

Hay que tener en cuenta que la cerveza es una bebida alcohólica, y que, por lo general, la cantidad de alcohol suele estar entre un 4 y 6%. Por supuesto, puede variar según el tipo de cerveza, desde no tener alcohol hasta contener alrededor de un 40%.

Qué cerveza es mejor

El alcohol aporta calorías, y bastantes. Además, no nos olvidemos de las famosas “calorías vacías” que tantas veces hemos escuchado. Esto quiere decir que las bebidas alcohólicas proporcionan calorías pero pocos o ningún nutriente.

La energía que aportan no podemos considerarla útil ya que, el alcohol, es causa de muchos trastornos y empeora otros, por lo que debe considerarse perjudicial para el organismo.

Muchas calorías para tan pocos nutrientes

Aunque forme parte de nuestra gastronomía y muchas culturas, lo mejor es reducir su consumo. Como es obvio, a menor contenido de alcohol, mejor para la salud. Las cervezas sin alcohol siempre serán más saludables ya que, por un lado, estamos reduciendo el consumo de alcohol en sí (tóxico importante para el organismo) y, por otro  lado, las propias calorías aportadas por este componente.

Además, es importante saber que el consumo de bebidas alcohólicas, sean del tipo que sean, ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de mala salud en el mundo.

 A menor contenido de alcohol, mejor para la salud

La cerveza también contiene pequeñas cantidades de vitaminas y minerales. Sin embargo, no podemos considerarla una fuente de estos nutrientes, ya que tendríamos que beber cantidades masivas para cubrir las necesidades diarias.

La famosa “tripa cervecera”

La cerveza puede aumentar la grasa abdominal ya que su consumo aumenta la ingesta de calorías.

Por un lado, esta bebida contiene tantas calorías como un refresco. Concretamente, un vaso de cerveza aporta alrededor de unas 100 Kcal. Una aporta muchas de esas calorías  en forma de alcohol (la cerveza) y la otra en forma de azúcares (la bebida azucarada).

Además, el consumo de alcohol, en general, estimula el apetito, y esto aumenta la ingesta de otros alimentos. Es decir, favorece que consumamos más calorías en nuestra dieta.

Por otro lado, su consumo hace que el organismo metabolice primero el alcohol frente a los macronutrientes, como la grasa. Al ser un tóxico, nuestro cuerpo prioriza su eliminación, disminuyendo la capacidad de “quemar” la grasa almacenada. Cuanto mayor sea el consumo de alcohol, mayor será este efecto.

La grasa almacenada en la zona del abdomen es el tipo de grasa más peligroso para la salud. Es la denominada “grasa visceral”, la cual es independiente del peso de la persona.

Además, se asocia a una mayor prevalencia de enfermedades como la hipertensión arterial, el hígado graso, las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y el cáncer, entre otras.

Beber grandes cantidades de cerveza se relaciona con un mayor riesgo de aumento de peso y grasa visceral.

Pero dicen que la cerveza es antioxidante…

Para la elaboración de la cerveza se emplea lúpulo, planta que sirve para aromatizarla proporcionando el sabor amargo característico de esta bebida. Este lúpulo tiene propiedades antioxidantes. Sin embargo, en la cerveza se encuentra en cantidades muy pequeñas comparado con el contenido de alcohol.

No podemos aferrarnos a ese reduccionismo y decir “como tiene lúpulo, la cerveza es buena”.

Sólo por la cantidad de alcohol que tiene una cerveza normal, ya la convierte en una bebida no tan saludable. Lo mismo ocurre con las ínfimas cantidades de otros micronutrientes que contiene. Sinceramente, cualquier fruta u hortaliza te aporta más beneficios y antioxidantes que un vaso de cerveza. Y tu hígado te lo agradecerá.

Si quieres una fuente de vitaminas y minerales, la cerveza no es la mejor opción.

Adiós a la tripa cervecera

¿Cómo despedirse de ella? La mejor manera de deshacerse de la tripa cervecera es a través de la dieta y el ejercicio físico.

El ejercicio tiene increíbles beneficios para la salud, sobre todo si estamos pensando en reducir la grasa visceral.

Lo mejor es evitar el consumo de cerveza y de alcohol en general o, al menos, limitarlo. Una alimentación con bajo contenido en carnes procesadas, bebidas azucaradas, harinas refinadas y productos ultraprocesados favorece una disminución de la “tripa cervecera”.

La cerveza no engorda. Engordamos nosotros.

No hay una dieta perfecta para reducir esta grasa abdominal. Sin embargo, una dieta que incluya, principalmente, alimentos enteros, sin procesar, basada en productos integrales, hortalizas y frutas es la mejor aliada. No sólo disminuirás el tamaño de esa tripa, sino que mejorarás tu salud y favorecerás una reducción del peso corporal.

¡Reduce el consumo de alcohol, mejora tu alimentación y ejercita tu cuerpo!

Lista de puntos clave. La cerveza engorda, ¿si o no?

  1. La cerveza no engorda por sí misma. Pero estás ingiriendo calorías, concretamente unas 100 Kcal por vaso. Tus hábitos y el total de la dieta son los que determinarán que engordes o no.
  2. La cerveza aporta calorías vacías. Contribuye a aumentar la grasa abdominal y el peso corporal debido a las calorías en exceso que añades a tu dieta.
  3. El consumo excesivo de cualquier bebida alcohólica te pondrá en mayor riesgo de tener la famosa “tripa cervecera”.
  4. Si eres consumidor de cerveza y tienes un peso saludable y buena salud, seguramente no sea gracias al consumo de cerveza, sino a otros factores, como tu dieta o el ejercicio físico que realizas.
  5. La cerveza no es súper beneficiosa por sí misma, ni ningún alimento. Puede formar parte de una dieta saludable, pero no es lo recomendable. Es el conjunto de tus hábitos y tu día a día los que determinan tu salud.
  6. Para la prevención del cáncer, es mejor no beber alcohol. Si lo haces, limítalo.
  7. Contiene poca graduación alcohólica si la comparamos con otras bebidas. Pero si lo que quieres es una fuente de vitaminas y minerales, la cerveza NO es la mejor opción.
  8. La cerveza sin alcohol nos permitirá disfrutar de los pequeños beneficios que nos puede aportar nutricionalmente esta bebida.

Conclusión: Una cerveza de vez en cuando no nos va a matar, pero recuerda que el alcohol no aporta nada positivo para la salud. El agua está muy rica, es más barata y saludable 🙂

Procura que el agua sea la bebida principal de tus comidas.

¿Necesitas asesoramiento nutricional? Déjanos tu email y nos pondremos en contacto contigo

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Bárbara Hernández Rodríguez

Dietista-nutricionista titulada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Máster en Seguridad Alimentaria (UCM) y estudiante de Máster en Epidemiología y Salud Pública (VIU). Disfruta de su profesión transmitiendo sus conocimientos con el fin de ayudar a las personas a cumplir sus objetivos y mejorar su salud. Fiel defensora de la educación alimentaria y nutricional como herramienta fundamental para crear hábitos saludables y duraderos. Curiosa y gourmande. Aficionada al baile, al surf y al ejercicio fí

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