Si dejo de fumar, engordo

Si dejo de fumar, engordo

Abandonar el hábito de fumar se asocia con un aumento medio de unos 4 o 5 kg de peso corporal después de 1 año de abstinencia, y la mayor parte de este aumento de peso se produce dentro de los 3 meses posteriores al abandono. Esto se traduce en una razón para no dejar de fumar o para reiniciar el hábito; y decirnos a nosotros mismos lo de si dejo de fumar engordo.

Visto que es cierto que muchas personas engordan al dejar el tabaco, vamos a ver a continuación el por qué, de manera muy sencilla.

“Me horroriza pensar que voy a engordar”.

Las causas principales de este aumento de peso son las siguientes:

  • Para calmar la ansiedad consumes más calorías. Seguramente sustituyes los cigarrillos por dulces, galletas y otros alimentos que contienen muchas calorías.
  • Al dejar de fumar el cuerpo reduce el gasto calórico. ¿Por qué? Porque mientras fumas, el organismo consume calorías para eliminar todos esos tóxicos que contiene el tabaco.
  • Y de repente, recuperas el gusto y el olfato. Notas que los alimentos huelen mejor y tienes más ganas de comer. Esto se traduce muchas veces en “picar” y aumentar el consumo de alimentos, entre horas, con alto valor calórico (saladitos, patatas fritas, dulces…)

También, existe evidencia de que la nicotina eleva los niveles de unos neurotransmisores en el cerebro que hacen que disminuya el apetito. Esto hace que se reduzca la necesidad del consumo de energía y, por lo tanto, al fumar, se suprimen las ganas de comer.

“Ah, estupendo. Entonces, ¡fumar adelgaza!”.

¡Ojo!

No te engañes. Los beneficios para la salud de dejar de fumar son muchísimo mayores que los riesgos del aumento de peso por abandonar el tabaco.

Más abajo verás algunas claves para no engordar. De todas formas, recuerda lo siguiente: aunque ganes peso, piensa que es un tema que puedes abordar más adelante.

Los kilos que se ganan son menos dañinos para la salud que el consumo de tabaco.

Beneficios de dejar de fumar

El humo del tabaco contiene nicotina, que es la responsable de la adicción. Pero también contiene, por un lado, amoníaco, arsénico, monóxido de carbono, cianamida, entre otros compuestos. Y por otro lado contiene, por mencionar algunos, benceno, cadmio, butadieno y dibenzocridina.

Te preguntarás, “Y estos nombres raros, ¿qué son?” Los primeros son algunas de las sustancias tóxicas e irritantes, y los otros corresponden a algunas de las decenas de compuestos carcinogénicos de este humo. Esto quiere decir que son capaces de producir cáncer.

Pero, hablemos de los beneficios.

¿Sabías que a la media hora de dejar de fumar empieza a mejorar la circulación de la sangre? Tus niveles de oxígeno en sangre se normalizan a las 8 horas de abandonarlo. A los 3 días recuperas por completo el gusto y el olfato y, además, eliminas toda la nicotina de tu cuerpo. Es más, comprobarás por ti mismo que respiras mejor.

Al cabo de un mes tus pulmones funcionan mejor, empiezas a tener más energía y vitalidad. Después de un año de abandonar el tabaco, el riesgo de sufrir un ataque al corazón se reduce a la mitad y a los 10 años disminuye también a la mitad el riesgo de padecer cáncer de pulmón.

Estas son algunas de las mejoras en la salud que empezarás a disfrutar.

No hay que olvidar los beneficios para los que están a tu alrededor. Lo primero de todo, un aire limpio. Si tienes hijos, es un ejemplo positivo dejar este hábito. Y, definitivamente, habrás ganado en salud. Tanto tú, como los de tu entorno.

“De algo hay que morir”

Esta es una frase bastante recurrente a la que muchos acuden para autoconvencerse de lo divertido que es su hábito. O la típica de “La vida son 3 días”. Estos argumentos justifican cualquier agresión al cuerpo, pasando por alto algo mucho más importante: no se trata de vivir más, sino de vivir mejor.

Para ello es imprescindible cuidar el cuerpo. Porque, ¿de qué sirve el dinero, las propiedades o todo lo que tengamos a nuestro alrededor si no hay un cuerpo sano para disfrutarlos?

Tampoco sirve como excusa “Yo tenía un tío que fumó toda su vida y vivió hasta los 90 años”. Una cosa son las anécdotas, aisladas. Y otra muy diferente son las estadísticas y estudios que existen al respecto, a través de los cuales se ha visto claramente los perjuicios del consumo de tabaco.

Vale la pena dejar de fumar, no sólo para vivir más años, sino para vivirlos mucho mejor.

Claves para evitar engordar

Para evitar engordar, intentaremos comer de manera racional. Lo mejor es evitar el exceso de grasas y de dulces. Si tienes la necesidad de tener algo en la boca, puedes probar a consumir caramelos o chicles sin azúcar.

También, procura consumir alimentos o tentempiés bajos en calorías, como picotas, zanahoria, manzana o sandía, por poner algunos ejemplos. Beber agua no adelgaza, pero te mantiene hidratado y te da una sensación de saciedad.

Intenta mantener una dieta saludable, rica en verduras, frutas, legumbres y pescado. Moderaremos el consumo de carnes muy grasas y embutidos. Y si los puedes evitar, mejor.

Por supuesto, el ejercicio físico es clave. Sal a caminar, aunque sea media hora al día. Notarás la diferencia. Y no te olvides del descanso.

bla, bla, bla…

Sí. Seguramente todo lo anterior te suene, e incluso lo conocerás bien. Te lo habrán dicho o lo habrás leído millones de veces. Así dicho parece fácil, ¿verdad?

Lo realmente difícil es mantener la voluntad, la motivación, la constancia y los hábitos correctos a largo plazo. Pero se puede conseguir. Conciénciate, y si necesitas ayuda, acude a un buen profesional sanitario. Es la mejor opción para guiarte y apoyarte en el proceso.

La realidad: Es posible dejar de fumar sin engordar.

“Si dejo de fumar engordo”. Conclusiones

Una preocupación común de los fumadores es engordar si lo dejan. Sin embargo, las ventajas de dejar de fumar compensan con creces el posible mayor riesgo derivado del aumento de peso. Este aumento de peso se puede gestionar.

Son muchas las investigaciones que se han hecho relacionando el hábito de fumar y la dieta. Normalmente, los fumadores, ingieren mayores cantidades de grasas y alcohol, entre otros. Consumen por lo general menos fibra, menos grasas saludables, y algunas vitaminas. Además, las personas que mantienen este hábito tienen mayor probabilidad de ser diagnosticados de diabetes frente a los que no fuman.

El fumar está asociado con patrones de dieta no saludables. Y, del mismo modo, un patrón de dieta saludable está relacionado con una disminución del riesgo de padecer cáncer de pulmón.

Como veis, el consumo de tabaco está asociado a múltiples enfermedades. De hecho es la causa principal de muerte evitable y se calcula que cada año mata a más de 7 millones de personas en el mundo.

Por eso, concéntrate en los beneficios inmediatos de abandonarlo. Estás empezando a darle un respiro a tu corazón y a tus pulmones. Y tu cuerpo se liberará de las decenas de sustancias tóxicas y cancerígenas que contiene el tabaco.

Ponte a dieta de malos hábitos y engorda tu salud 🙂

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Bárbara Hernández Rodríguez

Dietista-nutricionista titulada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Máster en Seguridad Alimentaria (UCM) y estudiante de Máster en Epidemiología y Salud Pública (VIU). Disfruta de su profesión transmitiendo sus conocimientos con el fin de ayudar a las personas a cumplir sus objetivos y mejorar su salud. Fiel defensora de la educación alimentaria y nutricional como herramienta fundamental para crear hábitos saludables y duraderos. Curiosa y gourmande. Aficionada al baile, al surf y al ejercicio fí